Lecciones de periodismo de radio con Juan Gossain

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En Colombia, el nombre de Juan Gossain es sinónimo de radio. ¿Cuál es la radio que Gossain representa? La que informa, la que llega al corazón, la que educa, la que divierte. La marca RCN y Juan Gossain son indisolubles, el nombre del periodista es la marca y RCN es Juan Gossain.

Esta temporada 2, con más de 11.000 descargas de audio, y en YouTube, que lo incorporé en 2021, con más de 6.000 horas de reproducción de las entrevistas en el canal de Mediaventurados y superando las 34.300 reproducciones de una decena de videos, debo dar las gracias a la audiencia, a los casi 1000 suscriptores del canal.

Juan Gossain es un hombre afable, culto, un observador y un defensor del buen periodismo radiofónico. En esta entrevista, el hombre que vive en Cartagena, se confiesa preocupado con su medio más amado.

La entrevista comenzó con una pregunta directa: ¿Le gusta la radio de hoy?

«Me gusta, pero al mismo tiempo me preocupa porque me gusta, precisamente porque forma parte de lo que ha sido mi vida. No sólo me gusta, sino que sé perfectamente que la radio es imprescindible en la sociedad moderna, pero me preocupa lo que está pasando en la radio» dice Gossain.

– ¿Y qué es lo que le preocupa de esta radio actual? le pregunté.

– Básicamente lo mismo que me preocupa de todo el periodismo actual, de todos los medios de comunicación actuales. Primero que todo, primerísimo: la verdad.

«La verdad, lo único que hay que contar es la verdad. He dicho que si de mí dependiera, en todas las salas de redacción de Colombia donde se sientan a trabajar los periodistas de la radio, la televisión, los periódicos, las redes sociales, las revistas, yo pondría un aviso en la pared de la sala de redacción con letras de oro que digan: «La verdad por encima de todo». Ese es el elemento fundamental, pero no es el único. ¿Dónde está la imparcialidad? Esto que estamos viviendo en la Colombia de hoy, en época preelectoral, esta polarización, este fenómeno de ver a los medios de comunicación dedicados también a hacer proselitismo; ésto no es lo que queremos y en la radio es más doloroso. También me duele de la radio la falta de ecuanimidad. Respetar la imparcialidad.

Las palabras de Gossain pueden extrapolarse a cualquier país de la región. Quienes escuchamos radio, la conocemos y/o la hacemos, podemos ver que en nuestra América Latina, los procesos de polarización política muy bien capitalizados por la fuerza de la comunicación directa de las redes sociales, se han ido metiendo en los espacios que en otros tiempos aseguraban cierta ecuanimidad, esa palabra que hoy parece desaparecida.

La pasión y la emocionalidad llegaron al periodismo hace mucho tiempo, la TV fue pionera con sus formatos «talk show» que también pueden denominarse «low cost», pues consisten en sentar panelistas que se informan en ese momento con Google y redes, sobre los que se construyen noticias, historias y hasta desinformaciones que nadie parece preocuparse por verificar o desmentir, lo importante es hablar y aparentar tener información.

La radio se ha sumado a este proceso, y basta encender cualquier medio radiofónico para escuchar a «mamertos» y «uribistas», que a decir verdad, en ocasiones no son tan acentuados los sesgos, pero las audiencias más radicalizadas y emocionales, se muestran implacables en redes como Twitter en las que el insulto y la descalificación ante un pensamiento diferente se instalan como Trending Topics.

La radio es creíble y «familiar»

Gossain considera que la credibilidad de la radio se sustentó en la familiaridad del medio con sus audiencias. «Es el medio que se siente más personal con el ciudadano. He dicho y sostengo que mi definición de radio en materia de comunicaciones es ésta: «La radio es como una calle de doble vía, como la carrera 7ma de Bogotá. La radio tiene un carril, de norte a sur, que va del periodista a la gente, pero tiene uno que viene de sur a norte, de la gente al periodista. La radio es el medio de comunicación que más permite la compenetración, la comparación, y el compartir información entre la gente y el periodista, eso es fundamental.

Tecnología para la verdad

En la entrevista, hubo una reflexión que surgió a partir de las palabras de Yolanda Ruiz en la entrevista realizado en el Episodio 39. Se trata de esa polarización acentuada en la sociedad y bien aprovechada por diversos sectores interesados en mantener esas diferencias ideológicas.


«La gente busca muchas veces, como decía alguien por allí, que los medios de comunicación le confirmen sus sospechas. No se quieren informar ni quieren saber la verdad, quieren que le confirmen la sospecha que tienen, entonces quieren que les informen exactamente SU verdad, SU opinión, SU sesgo y si son fundamentalistas o de pensamiento fundamentalista, eso es lo que quieren escuchar. Lo demás no le sirve».

Ante el comentario, Juan Gossain, la leyenda de RCN Radio, amplió la mirada con una clara lección para los comunicadores de radio:

«Los periodistas no estamos para complacer a la gente, para complacer a la gente están los humoristas, está la música, los programas musicales. El periodismo no es un acto de complacencia. A la gente puede disgustarle lo que yo le digo, pero si es la verdad y es noticia, mi deber es transmitirlo».

Juan Gossain
Anécdota y breve análisis

La polarización convive en el día a día de las redacciones. Hace muchos años tuve la tarea de trabajar como consultor del diario venezolano Ultimas Noticias, que en otros tiempos llegó a ser el periódico mayor circulación de América del Sur, que fuera dirigido por un gran periodista al que conocí, Eleazar Díaz Rangel. Era 2007 y la redacción estaba dividida entre chavistas y antichavistas, sin términos medios. Ese modelo promovido por el extinto autócrata, se regó hacia toda región, y los moderados de los 90s que trabajaron por llevar a América Latina hacia modelo de economía de mercado, las privatizaciones y los miles de millones de dólares en inversión privada que generaban empleo y riqueza, pero que olvidaron los roles fundamentales del Estado, fueron sustituidos por los modelos radicalizados ideológicos, que hoy se llaman kirchnerismo, correísmo, macrismo, uribismo, petrismo, santismo… Todos modelos basados en personalismo y ya no en ideas programáticas. Todos comparten la misma filosofía: la descalificación del adversario, su cancelación, ninguna idea del polo opuesto es siquiera contemplada.

Allí es donde la radio tenía la oportunidad de ocupar el centro y la moderación, sacando a relucir las bondades y errores de cada modelo, analizando los discursos cada vez más demagógicos de la izquierda y la derecha, del progresismo y el conservadurismo, pero la radio, otrora el medio más creíble, comenzó a alimentarse de las redes sociales, contribuyendo a amplificar los trinos y comentarios incendiarios que elevan a espectacularidad de las peleas, pero solo aportan más combustible al fuego de la polarización.

La pasión de la radio no es política, es la pasión por ofrecer al oyente una experiencia enriquecedora, de mentes abiertas, y sobre todo, de no ceder a la tentación demagógica de ser aprobados por sectores interesados.

A veces, volver a las fuentes es el mejor camino, aunque la tecnología nos facilite el acceso, la velocidad e instanteneidad. La radio es bastante mejor que Twitter…

Presentado por:
Jorge Heili

Curioso, emprendedor, inquieto. Buen amigo.

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